Un estudio liderado por la Universidad de Granada y la Universidad Pública de Navarra ha observado que, en adultos con sobrepeso u obesidad y riesgo de diabetes tipo 2, una mejor calidad del sueño se asocia con niveles más bajos de glucosa al día siguiente. Además, niveles más altos de glucosa durante el día se relacionan con un peor sueño la noche posterior.
El trabajo, publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism, se realizó en vida real con 388 participantes durante 14 días, combinando mediciones objetivas mediante acelerómetro (sueño/actividad) y monitor continuo de glucosa. Los resultados sugieren que monitorizar sueño + glucosa de forma conjunta puede ayudar a diseñar estrategias de prevención cardiometabólica más personalizadas.
Referencia: https://doi.org/10.1111/dom.70675
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